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Hay momentos que deberían ser eternos

 

Hay momentos que deberían ser eternos es una novela de Megan Maxwell. En esta ocasión he de decir que la historia me ha atrapado en seguida. Su personaje femenino me ha encantado y ha conseguido sacarme más de una risa. Y que os digo de él, un luchador en potencia y un hombre con un corazón gigante.

El tema principal de la novela es duro, una enfermedad que sigue paralizando el mundo de quien lo sufre y de los que están a su alrededor. Si eres de lágrima fácil te aseguro que vas a tener momentos en los que va a ser inevitable soltar alguna que otra. Me ha gustado la forma en la que Megan trata el tema, mostrando las distintas formas que una persona puede reaccionar ante la enfermedad. Ahora vamos a por la reseña.

 

Sinopsis Hay momentos que deberían ser eternos

 

Una emotiva historia que nos enseña que el mejor viaje de la vida es el amor.

Eva es una mujer independiente, segura de sí misma y muy unida a su adinerada familia, a pesar de que sus hermanos, en ocasiones, no se lo pongan nada fácil. Tras un fracaso amoroso en el pasado decidió volcarse en sus restaurantes, y es su trabajo de chef lo que llena su vida. Marc Sarriá, más conocido como doctor Sarriá, es un prestigioso y querido cirujano oncólogo en un hospital privado de Madrid. Hace unos años tomó la decisión de vivir el presente y no plantearse el futuro más allá del día a día.

Los caprichos del destino hacen que dos personas tan distintas como Eva y Marc se conozcan una tarde en una azotea y terminen la noche como nunca imaginaron. De pronto y sin proponérselo, ¡acaban convirtiéndose en inseparables! Eva se da cuenta entonces de que existe vida más allá del trabajo, de que la presión, si la controlas, no hunde sino ayuda, y de que el amor, cuando se trata de amor verdadero, es ineludible.

 

Ficha técnica

 

Fecha de publicación: 23/06/2021
Idioma: Español
ISBN: 978-84-08-24298-7
Presentación: Rústica sin solapas

 

Reseña Hay momentos que deberían ser eternos

 

Eva es una mujer segura de cuarenta y tres años, la mayor de cuatro hermanos. Tiene la suerte de haber crecido en una familia adinerada en la que no le ha faltado de nada. Estudio empresariales y le apasiona la cocina. Es dueña de dos hoteles y dos restaurantes que ha sacado adelante ella sola con su trabajo constante. Marc es un prestigioso oncólogo. Su familia es humilde aunque eso no le ha impedido luchar por lograr sus sueños.

Gracias a una beca logró ser uno de los mejores cirujanos oncólogos. Trabaja en un hospital privado de Madrid, donde sus caminos se cruzan. Su primer encuentro no es demasiado bonito, aunque ninguno de los dos se imagina como va a terminar. Ambos han tenido relaciones amorosas que les han dejado el corazón hecho pedazos. Por eso ninguno de los dos tiene ganas de cambiar su soltería. Aunque, algo me dice que no les va a durar mucho porque la pasión que desprenden atrapa.

 

Personajes que dejan huella

 

La historia cuenta con personajes secundarios para todos los gustos, los hay para odiar a muerte y para amar intensamente. Vamos a comenzar por la familia de Eva. Teresa me parece el ser más despreciable del mundo. No me cae nada bien, ni su forma de ser, ni ese continuo ataque a sus hermanos. Tampoco me ha gustado nada el trato que les da a sus hijas y a su marido. Un hombre increíble que se desvive por la familia de su esposa como si fueran de su propia sangre y que no se merece en absoluto el trato que le da Teresa.

Adrián, otro de los hermanos, me encanta, se parece mucho a Eva, sin duda son un gran apoyo el uno para el otro. Héctor, el mellizo de Adrián, y el hermano que mantiene a toda la familia en vilo durante toda la historia. El camino de autodestrucción que ha tomado no le va a traer nada bueno. El padre es un hombre bueno, que siempre está dispuesto ayudar a su familia y que no duda en sacar su carácter cuando es necesario. La madre es una mujer volcada en Teresa y Héctor, que baila al son que marca su hija pequeña.

Y sobre protege a Héctor aunque eso no sea para nada lo mejor para él. Las sobrinas, Carolina es la que más presencia tiene en la historia, ya que Marta sale en un par de ocasiones. Está hasta el gorro de su madre y créeme que con toda la razón. Como buena adolescente quiere comenzar a vivir su vida y su madre no está por la labor. Se parece mucho a Eva y no duda en acudir a ella siempre que su madre la vuelve loca.

 

Familia de Marc y amigos

 

En el caso de Marc cuenta con su madre, Julia es una mujer sencilla, entregada a sus hijos y deseosa de verlos casados y con su propia familia. Felipe, su hermano, es policía y un gran apoyo para su hermano. El amor le va a sorprender cuando menos se lo espera. Marc no tiene mucha familia, aunque también cuenta con el apoyo incondicional de sus amigos, que no dudan en luchar a su lado en cuanto es necesario.

Eva también cuenta con buenos amigos, que no solo le ayudan con sus negocios, sino que no tienen reparos en ayudar a la primera llamada. Personas que logran que el camino de esta pareja sea un poco más llevadero.

 

Opinión personal Hay momentos que deberían ser eternos

 

Durante la historia se trata mucho el tema de las enfermedades, sobre todo la del cáncer. Cuando la relación de Eva y Marc va viento en popa, el pasado de él vuelve con fuerza. Marc tiene que volver a enfrentarse a la situación que provocó que su ex le rompiera el corazón. Y sin dar tiempo a Eva, ni la oportunidad de decidir si quiere estar a su lado o no, él toma la decisión por ambos. Entiendo la reacción de Marc, aunque no la comparto, porque no todos somos iguales. Hay personas que piensan primero en sí mismas y en su bienestar, pero no hay que juzgar al resto por los pecados de otros.

La historia es una montaña rusa de sentimientos. Hacía tiempo que una historia de Megan no me encogía el corazón de esta manera. El comienzo es divertido, es imposible no reírse con esta pareja. La historia de amor es preciosa y la fuerza que ambos demuestran es de admirar. Aun así cuando pasas de la mitad del libro es prácticamente imposible no angustiarte con los acontecimientos. Del mismo modo que es imposible no enfadarte con las actitudes y comentarios de Teresa.

Pero es que cuando llegas a la recta final, lo que no puedes evitar es llorar. Yo confieso que soy de lágrima fácil, pero es que te involucras tanto en la historia que es imposible no sentir el corazón en un puño. Llegas al epílogo con un nudo en la garganta y sin saber que va a pasar. Y lo siento, pero no os lo voy a contar, no soy amiga de spoilers. Lo que si puedo decir es que la historia de hay momentos que deberían ser eternos merece mucho la pena. No os la perdáis.

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Nos leemos.

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